Después de haberme llenado de aire de campo y haber tomado once con papas mayo y el mejor pan amasado que he comido en mucho tiempo, veníamos de vuelta por ese camino tan largo y un conejo salió de la nada. Asustado por las luces del furgón se fue corriendo delante de nosotros, pero en verdad creo que estaba jugando. Lo estaba pasando bien en verdad. Y fue hermoso verlo. Nunca había visto un conejo libre por la vida.
La vida es buena en verdad. Eso sentí.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario