domingo, 30 de agosto de 2020

91

Le hago cariño al Charles y él entiende que el día empezó y bosteza largamente mientras se estira para llegar al final de la cama. Me guía el paso por la escalera (según él) hasta la cocina, le doy comida y agua y en el camino me tomo un vaso y voy al baño a lavarme la cara. Luego pongo la tetera (si soy el primero y vale la pena, hago fuego mientras tanto), me preparo el mate, rallo manzana y le agrego el muesli, la avena y el yogurt. Ese momento es donde tengo ya la suficiente lucidez para pensar en qué me toca estudiar hoy, pero lo disipo con alguna canción. Tomo desayuno, solo o acompañado, lleno el termito con agua caliente y subo con el mate. Siendo sincero, pierdo la primera media hora haciendo cualquier cosa, nunca una que me tome demasiado tiempo y, como soy consciente de la hora, en algún momento decido prender el computador para conectar los audífonos y poner el mix de música clásica de hoy. 31 minutos de estudio le siguen. El primer break es el más largo, me dan ganas de ir al baño a esa hora y aprovecho de lavarme los dientes y fumarme un cigarro. Cinco minutos y parte otro ciclo de treinta y uno más. Si sale el alegretto de la Séptima de Beethoven o la primera escena del Lago de los Cisnes de Tchaikovski, bueno, me detengo y las disfruto mirando con mucho odio al exterior por la ventana. A veces los recreos son extensos, pero siempre alcanzo a completar cuatro ciclos antes de almuerzo. Aquí es cuando todo se hace menos estructurado, pero con la cuarentena no tanto, sí o sí deben haber uno o dos ciclos más para estar feliz, si es que no hay interrogación. Feliz, ¿usé esa palabra para referirme a la satisfacción de haber estudiado razonablemente? Me gustaba el caño de felicitaciones al final del día, pero la Pina tiene razón y amanecía muy adormilado. A veces hacemos videollamada con la Consuelo, otras la llamo a la vieja usanza, a veces sólo charlamos mientras hace una de su infinita lista de cosas. ¿Usé la palabra feliz, a 23 días de mi examen de grado? Usé la palabra feliz.

90

Te voy a robar una frase y la dejaré aquí para acordarme: soy el eclipse que nadie vio porque estaba nublado.

domingo, 23 de agosto de 2020

89

No sé porqué estoy aquí.

Queda un mes justo y no estoy preparado.

¿Cuándo lo he estado?

¿Quién me asegura que me apoyarán si fallo?

A veces me canso y se me olvida que estoy bien.

Y sólo pienso en que no sé porqué estoy aquí.

sábado, 8 de agosto de 2020

88

Esto queda de mí.

Un atado de inseguridad y ansiedad.

Qué ganas de no pensar en nada. Ser como esa gente.

Pero esto queda de mí.

Nada.