sábado, 26 de junio de 2021

109

En lo único que pienso es en la tranquilidad.
No podría pensar en otra cosa.
Sólo pienso en estar echado mirando el techo.
Una hora, dos horas.
Es que me cuesta mucho estar en paz.
Ahora lo estoy, por ejemplo.
El absoluto silencio. La oscuridad. El gato duerme como si también lo sintiera. Yo sé que le gusta.
El té se enfría un poco.
Esta vida es como andar en bicicleta en un cerro. Sólo lo disfruta uno, uno como es uno, cuando vas ni muy empinado, ni muy en bajada. Cuando sientes el pedaleo casi justo al ritmo en que giran las ruedas. Cuando una cosa va después de la otra. 
Concatenada y sucesivamente como el proceso.
Descomponiendo el problema en partes funcionales, ya sabes.
Una cosa, otro asunto, uno al día.
Altera la velocidad, cambia el ritmo y todo sufre una descompostura. La ansiedad, la frustración, el cortisol comiéndose toda la poca serotonina que juntas. El caos absoluto, la pérdida del timón, por un segundo, sujeta el manubrio y pedalea, pedalea duro o suelta, suéltalo y déjate llevar con cuidado, no lo sueltes, preparado, preparado, preparado.
Una cosa después de otra. Un día a la vez.
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Al final, todo se trata de hacer durar lo más posible estos pequeños momentos de paz.

domingo, 6 de junio de 2021

108

No recuerdo muy bien cómo era la vida antes de esto.
Yo le dije a la sicóloga, muy suelto de cuerpo, que la pandemia no me ha afectado demasiado.
He salido mucho y no me ha dado nada, ni a mis cercanos.
Ahora digo que una cosa es una cosa y otra cosa es esta vida gris, siempre gris, llena de gente o vacía de gente, llena de estrés o vacía de fuerza, así, lo uno o lo otro, blanco o negro.
Fue una buena idea dar el grado viviendo con mis papás. Habría sido una pésima idea quedarme ahí si lo único que me da ánimo es el mero afán de estar volando, alto o bajo, da lo mismo. Es una terrible idea volver allá. Lo dejo anotado no más.
¿Volvimos al fluir de la conciencia?
¿Cómo era yo antes de tener que estar siempre alerta?
¿Qué podría hacer yo para volver a conectarme con mi cuerpo, con mis ideas, mis proyectos?
¿Quién soy ahora?
¿Cómo responderme todo eso, si pareciera que tengo tanto que hacer, si estoy tan preocupado de todo, si estoy tan preparado para nada, si siento que si no reviso dos veces si cerré la puerta no puedo dar un paso más?
¿Cómo tranquilizarme y creer de verdad que sé lo que estoy haciendo?
Por supuesto que sé lo que estoy haciendo.
Pero, ¿quién soy ahora?
¿Porqué, si tengo respuestas para todo, no me creo ninguna?
¿Dónde está la tranquilidad?
¿Qué hago ahora?
¿Porqué me duelen tanto y tanto los pies?
¿Porqué esta vida está tan como la mismísima mierda, porqué mi mente me tortura con recuerdos horribles, porqué hace tanto frío en esta casa?
La única decisión que sé que es buena es la que estamos tomando ahora.
Pero, ¿porqué todo tiene que ser tan, pero tan complicado?
En fin, la pandemia no me ha afectado demasiado.
Sólo me ha quitado casi todas las ganas de hacer alguna cosa que no sea sobrevivir.