El otro día estaba sentado en el patio, terminando mi merecido caño de la tarde. Estaba pensando en todo lo que tengo que hacer y a medida que fumaba, lo iba repasando, parte por parte. Hasta que en un momento miré a mi lado y te dije "bueno, una cosa a la vez, tranquila".
No estabas físicamente. Estaba solo, cayendo lentamente en la placidez del tema ese.
Pero, por un segundo, te sentí a mi lado. Te sentí apoyándome y si te hablé, es porque te sentí conmigo. Es porque siempre estás conmigo.