Y ahora estoy hecho corneta y me duele la cabeza, el cuerpo y el corazón de tanto extrañar, de tanto sentirse solo, de tanto ponerle empeño a levantarse siquiera pero despertar triste, trabajar triste, cagarte de calor y triste, sin plata, debiéndole a todo el mundo y con tantas ganas de llorar, pero estoy tan cansado y tengo tanta calor que no quiero y se me queda ahí, en los ojos, siento las lágrimas acumularse de nuevo y me pregunto si de verdad valdrá la pena alguna vez todo esto.
O sea, se supone que sí. ¿Pero de verdad valdrá tanta pena?
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