viernes, 10 de febrero de 2023

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Requería demasiada energía hacer todo eso. Imagínate: trabajar ocho horas, ir a la casa entusiasta a trabajar otras cuatro en lo de la historia, que te gusta pero ya a esa hora estabas con el cerebro frito, dormir como se puede en ese colchón, sin agua tres veces a la semana, con los zancudos y el polvo y la pena de estar solo, levantarte a correr, imagínate, todos los días, viajar todos los fines de semana, llegar destruido, carretear, no sé cómo pude, soy una persona positiva, le pongo empeño pero nunca tanto.
Y ahora estoy hecho corneta y me duele la cabeza, el cuerpo y el corazón de tanto extrañar, de tanto sentirse solo, de tanto ponerle empeño a levantarse siquiera pero despertar triste, trabajar triste, cagarte de calor y triste, sin plata, debiéndole a todo el mundo y con tantas ganas de llorar, pero estoy tan cansado y tengo tanta calor que no quiero y se me queda ahí, en los ojos, siento las lágrimas acumularse de nuevo y me pregunto si de verdad valdrá la pena alguna vez todo esto.
O sea, se supone que sí. ¿Pero de verdad valdrá tanta pena?

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