Anoche de verdad soñé que te morías.
Desperté asustado y sudando frío, no fue un sueño cotidiano, fue una cosa horrible y ojalá nunca vuelva a pasarme.
Qué bueno que te hice caso y me quedé contigo.
Porque me di vuelta y estabas ahí aún.
Y me sentí tan afortunado.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario